Adultos mayores pierden el equilibrio por causa de estos 5 errores
El equilibrio es vital para caminar, moverse y mantenerse seguro. Aunque con la edad es común experimentar dificultad para mantenerse estable (lo que aumenta el riesgo de caídas), muchas veces esto no se debe solo a la edad, sino a errores cotidianos que debilitan el cuerpo.
A continuación, los 5 errores más comunes y cómo evitarlos:
1. Sedentarismo prolongado Pasar muchas horas sentado o con poca actividad física causa pérdida de fuerza muscular y rigidez en las articulaciones. Los músculos de las piernas y el abdomen/espalda baja son esenciales para el equilibrio.
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Qué hacer: Caminar de 20 a 30 minutos al día, hacer estiramientos suaves e incluir actividades que mejoren la coordinación, como yoga o tai chi.
2. Uso inadecuado de calzado Usar zapatos demasiado sueltos, muy altos o sin suela antideslizante es una de las causas principales de tropiezos.
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Qué hacer: Usar calzado cómodo, cerrado y con buena sujeción. Se deben evitar pantuflas abiertas o sandalias sin ajuste y siempre revisar que la suela tenga buena tracción.
3. Mala alimentación y deshidratación La falta de nutrientes (calcio, vitamina D y proteínas) debilita huesos y músculos. Por su parte, la deshidratación puede causar mareos y pérdida de estabilidad.
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Qué hacer: Beber suficiente agua en el día, mantener una dieta balanceada (frutas, verduras, cereales integrales y proteínas) y consultar al médico si se necesitan suplementos.
4. Ambientes inseguros en el hogar No adaptar la casa a las necesidades del adulto mayor es un error. Las alfombras sueltas, la mala iluminación y los muebles mal ubicados son un gran riesgo.
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Qué hacer: Instalar barras de apoyo en baños y pasamanos en escaleras, mejorar la iluminación en los pasillos y habitaciones, y retirar objetos que causen tropiezos.
5. Ignorar problemas de visión o audición Ambos sentidos son claves para mantener el equilibrio. No usar los lentes adecuados o ignorar la pérdida de audición aumenta el riesgo de caerse.
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Qué hacer: Realizarse controles oftalmológicos y auditivos de forma periódica, usar anteojos y audífonos si es necesario, y no posponer las visitas médicas.
Conclusión La pérdida de equilibrio no siempre es inevitable. Cuidar la alimentación, moverse, usar el calzado adecuado y revisar la salud periódicamente son hábitos simples que pueden marcar la diferencia entre el riesgo de caídas frecuentes y una vida activa y segura.

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